miércoles, 7 de julio de 2010

Gracias Diego


El gol agónico a Perú, el festejo contra Uruguay, la conferencia de prensa enfrentando a las frívolas verdades del asqueroso periodismo, incluidos los magníficos Que La Chupen y La Tenés Adentro. Luego vino la victoria ante Alemania y el trascurso del Mundial, con la convocatoria de Garcé para mostrar quien manda, con la mística que aparecía, un Diego que acertaba los cambios y nos convencía de sus conocimientos de estrategias, Messi asomaba, la unión del grupo, los tres delanteros, los festejos abrazados todos juntos, los besos de Diego… el gol de Palermo… las coincidencias con el 86 que sólo generaban ilusiones, los panqueques que, dorados de un lado, comenzaban a darse vuelta.

La magia que se generó es Maradona, y para lograr eso había sido contratado. El correr del Mundial nos hizo chocar contra la realidad, que incluso pudo haber sido gambeteada por el equipo conducido por el mismo rey del esquive y el coraje. La realidad era que Maradona había asumido con menos de la mitad del tiempo que contaban muchos técnicos, o al menos proyectos de otras selecciones. De ese tiempo posible, más de la mitad debía ser utilizado para salvar a un equipo desastroso que había dejado Coco, pero no sólo eso, ya que el tiempo que contaba cada vez era menos, y más valioso. En el epílogo de Basile no era tan grave el problema, ya que faltaba mucho. Cuando asume Maradona, ya cada derrota pesaba más, y tenía la doble tarea de experimentar y armar un equipo de la noche a la mañana, pero sobre todo, de clasificar al Mundial. Se logró jugando realmente mal, especulando, defendiendo. Llegada la cita máxima, con la tranquilidad que ello implica, se armó el equipo y se compitió contra otros armados 4 u 8 años atrás. Siendo eso no necesariamente una desventaja. No necesariamente. Pero lo fue.

¿Otro podría haberlo armado en ese tiempo?

Puede ser. Incluso si metíamos un gol de arranque ante Alemania estaríamos hablando de que Diego lo logró. Pero la realidad marca otra cosa, la realidad muestra la ventaja que puede ser tener varios años en el puesto, varios años yendo por el mismo camino. Ante la imposibilidad de volver el tiempo atrás, el nefasto Grondona apostó a Diego cuando su plan Basile falló. Apostó a todo aquello descripto en el primer párrafo, a aquello que Maradona podía lograr como nadie: a que todos lleguen ilusionados y así se mantengan hasta que pase lo contrario. No era ilusorio creer que se podía pelear de esta manera, no fuimos idiotas al creerlo. Pero la desventaja de tiempo era existente y era una posibilidad. Posibilidad que tranquilamente podía gambetear. Aunque no se pudo.

Estará bien que siga, como que no. Lo más importante será sostener un entrenador en el tiempo. Según entiende este mal cohesionador de letras, Maradona debería ser la cabeza de ese proyecto, el ala visible y aspecto emotivo del proyecto.

Sería justo una revancha, como también sería justa la oportunidad para otro. Pase lo que pase, una vez más sólo estoy agradecido a un Maradona que se la jugó arriesgando todos sus galardones. Sólo le digo gracias al eterno número 10.

6 comentarios:

Lucas Amaturo dijo...

Amén.

Diego me devolvió el amor por la selección... seguramente si se va lo vuelva a perder y tal vez jamás lo recupere

Cosas que Pasan! dijo...

100% Mradoneanos. Notable Mosquera.

Esteban dL dijo...

Creo que si llegábamos a las semifinales podría haber estado un poco "satisfecho" a perder 4 a 0 en cuartos...
según, son opiniones

PD: fijate si le podes sacar el captcha, es medio molesto.

Matías Mosquera dijo...

Uhh ahí se lo saqué, no lo había pensado, gracias por el dato Esteban!

Esteban dL dijo...

de nada...

Matías Mosquera dijo...

"Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso"

Eduardo Galeano, 13 de julio, Página 12

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