miércoles, 2 de septiembre de 2009

Década del 60: La soberbia del poder, el despertar de los pueblos



Durante la década del 60 el mundo se encontraba en conflicto por la polarización del mundo entre capitalistas y comunistas, sin embargo al enfrentamiento entre esferas se sumaban revueltas sociales que aparecían en ambos lados. La matriz de los conflictos eran los reclamos humanitarios, con mucha participación de estudiantes, contra los excesos de políticas autoritarias y represivas. A su vez, se llevaría a cabo una toma de conciencia sobre la discriminación racial, principalmente en Estados Unidos.


Los distintos inconvenientes se daban en forma simultánea, y cada situación podía traer conflictos en distintos planos. Los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, dejaron el primer medallista olímpico negro, Abebe Bikila, el etíope que se adjudicó la maratón corriendo descalzo. A su vez, la URSS finalizaba por segunda vez consecutiva primera en el medallero, superando nada más ni nada menos que a Estados Unidos. La lucha ideológica entre los dos sistemas se llevaba a cabo en todos los frentes, así como la lucha por los derechos humanos encarada por las razas oprimidas, pero también por poblaciones enteras subordinadas a gobiernos autoritarios.

En 1964, se celebraron los Juegos Olímpicos de Tokio. Japón era el país elegido, pero no sólo por el Comité Olímpico Internacional. Estados Unidos había pactado, al término de la Segunda Guerra Mundial, con la clase dirigente nipona. Los americanos necesitaban un espejo suyo en Asia a cualquier precio, debido a la fuerte ascendencia del comunismo en la zona (incrementado cuando en 1949 se funda la República Popular China bajo el mando del comunista Mao Tse Tung), y por eso decidieron aportar capitales que se destinaron al desarrollo de la industria e incluso le permitieron conservar su emperador (aunque en forma simbólica) y desarrollar un fuerte proteccionismo (lo que no se le permitía a los países latinoamericanos). Durante los Juegos se pudo mostrar el crecimiento de un país que batió todos los records de inversión en infraestructura para el evento. El ganador del medallero, un detalle, fue Estados Unidos.


De todas maneras la Guerra Fría tuvo su punto más caliente dos años antes. En 1962, los centros de inteligencia de Estados Unidos descubrieron la presencia de misiles soviéticos en el territorio cubano (vertido al comunismo luego de la revolución en 1959), e incluso detectaron buques rusos en el Atlántico que llevaban más armamento a la isla. A pesar de la insistencia de las Fuerzas Armadas americanas por invadir Cuba, el presidente John F. Kennedy logró llegar a un acuerdo con el primer ministro soviético, Nikita Kruschev, quien pedía que sean removidos los misiles norteamericanos colocados en Turquía. Pese a que su petición no se cumplió del todo, la URSS desistió su plan y los proyectiles volvieron a Moscú.


Era evidente que la URSS era un régimen tiránico basado en la burocracia y la censura que poco se parecía a lo que figuraba en los libros de Karl Marx, y que los gobiernos comunistas de Europa del Este estaban sostenidos, en parte, por la represión ejercida desde Moscú. Pero es injusto no recalcar que Estados Unidos apoyaba cualquier tipo de gobierno anticomunista en los países que dependían de su influencia. En 1946 se había creado la Escuela de Las Américas, en Panamá, encargada de formar policías y militares, con una marcada ideología antimarxista (con graduados como Roberto Viola y Leopoldo Galtieri). En 1964 se instaló un gobierno militar permanente en Brasil al derrocar al Presidente João Goulart (Jango). En Argentina sería removido en 1962 el presidente Arturo Frondizi tras un golpe militar que se llevó a cabo luego de su encuentro con Ernesto “Che” Guevara, símbolo de la revolución marxista y enemigo público de Norteamérica. En 1966 fue el turno de Arturo Illia, derrocado por la “revolución argentina” para ser reemplazado por el autoritario gobierno de Juan Carlos Onganía.


1968 no sería un año más. Un reclamo de un grupo de estudiantes franceses para que se les permita ingresar a los cuartos de las mujeres (ya que ahí estaba el único televisor de la Universidad de Nanterre y querían ver un partido de fútbol)*1, terminaría en algo más. Con la Guerra de Vietnam en juego, conflicto que debido a su alcance sin censura en los medios había engendrado el movimiento hippie a favor de la paz y en contra de las políticas represivas y con la influencia del creciente rock que alentaba a los jóvenes rebeldes a defender su lugar; el reclamo era proclive a la expansión. Luego de la represión policial provocó la multiplicación de adeptos, que pedían por cambios en los métodos educativos, e incluso se sumaron los trabajadores reclamando eliminar toda forma de autoritarismo. A pesar del fracaso parcial del movimiento, las causas se reflejarían a lo largo de todo el mundo.


Los Juegos Olímpicos de 1968, en México, mostrarían las distintas caras de los conflictos mundiales. Ese mismo año serían aprobadas ciertas libertades de prensa en Checoslovaquia, lo que abrió la posibilidad a la aparición de constantes quejas sobre el régimen comunista. Las ideas de legalización de partidos políticos, entre otras proyecciones democráticas, empezaron a trascender hasta que el Ejército de la URSS invadió Praga para restaurar el orden. Muchos países se negaban a participar en los JJ.OO. si la Unión Soviética lo hacía. A su vez, la misma ciudad de México había sufrido también la represión. El ejército mexicano liquidó entre 300 y 400 estudiantes en la Plaza de Las Tres Culturas, tras un reclamo frente a previas políticas represivas del presidente Gustavo Díaz Ordaz. A su vez, hubo algunos deportistas norteamericanos de raza negra que renunciaron a competir porque se sentían discriminados en su país, como el basquetbolista Kareem Abdul-Jabbar. Durante los Juegos, los norteamericanos Tommie Smith y John Carlos, ambos de raza negra, levantaron su puño enfundado en un guante negro al recibir sus medallas, mientras bajaron sus cabezas al sonar el himno de su país; protestando frente a la discriminación que existía. Seis meses antes, había sido asesinado Martin Luther King, máximo exponente de su lucha. Al volver fueron acusados de "antipatriotas" y amenazados de muerte. Perdieron amigos, trabajo y esposa. La de Carlos se suicidó. Y la de Smith se separó (*2), Al mismo tiempo, en Sudáfrica se oficializaba el Apartheid. Algunos años atrás, Estados Unidos amordazaba a un joven llamado Cassius Clay, negro y musulmán que se negaba a ir a la Guerra de Vietnam.


Los excesos de represión se hacían notar. No sólo se actuaba contra las manifestaciones, sino que los vicios aparecían en todas las facetas sociales. En 1964 durante el partido Perú-Argentina por el Preolímpico de Lima, 340 muertes se originaron a partir de un gol anulado, una invasión, un gas lacrimógeno y unas puertas que no debieron cerrarse. En 1968, durante un River –Boca, 71 personas murieron en un hecho similar en la puerta número 12 del “Monumental”.


El mundo estaba sufriendo un replanteo, Los pueblos estaban hartos de la burocratización y la formalización; y su máxima expresión eran los estudiantes que observaban el contaminado sistema al que no querían integrarse, pero se veían obligados a hacerlo si no actuaban. La Guerra Fría generaba enemigos fantasmas en todos lados, y las clases dirigentes no encontraban otra alternativa que sostener gobiernos autoritarios. Esa corriente chocó directamente con las intenciones de los estudiantes, secundados por los trabajadores, de expresarse en forma constructiva para lograr los cambios, que entendían, necesarios. A su vez la raza más oprimida también encontraba espacios para la protesta, luego de una toma de conciencia sobre su situación, dispuestos a actuar incluso cuando sus reclamos les podían costar la vida.


La década se cerraba con el Cordobaza en Argentina, última expresión obrero-estudiantil de una significante serie. Con la llegada del hombre a la luna, máximo testigo de la innecesaria carrera a ningún lado que llevaba a cabo las potencias. Con la muerte de Ernesto “Che” Guevara, que a pesar de haber ocurrido en 1967, siguió encarnándose una y otra vez cada vez que aparecíaun movimiento guerrillero como el cubano, como el chino, o incluso el vietnamita; que ni el propio poderío norteamericano podía detener. Los pueblos se habían despertado. Bajo gobiernos comunistas o capitalistas, no se soportaría más la opresión y la censura. No se soportaría más la discriminación, ni la prohibición; y cada muestra de poder y soberbia de las autoridades, removía aún más sus sentimientos.

Bibliografía:

*1= “El Mayo francés y el fútbol”, nota de Ezequiel Fernández Moores en La Nación, 29.04.2008

*2= “El Black Power de México 68: 40 años después”, nota de Ezequiel Fernández Moores en La Nación , 07.10.2008

Foto: http://brownsoundclothing.com

3 comentarios:

Picoco dijo...

Estimadisimo: como ve, se gano Ud un lector bien molesto. Aca estoy otra vez commenteando.
Hoy solo me permito dos cosas: la primera es referente a la crisis de los misiles. Creo que no es, en puridad, correcto hablar de un acuerdo “Kennedy-Kruschov”. Por el contrario, los sovieticos subestimando las capacidades Yankees (no me menciono al U2 che!) se comieron la pastilla y Kennedy les impuso el bloqueo (fijese Ud que la primer reaccion sovietica fue decir que no lo iban a respetar). Con eso gano la partida, pero como no era idiota y sabia que de nada servia dejar al “partido” totalmente en offside, negociarion lo de turquia… Pero lo mas importante fue el telex (llamado telefono rojo) que se instalo entre ambos gobiernos. Los misiles no fueron retirados de Cuba, tan solo no se termino la construccion de sus sitios.
Lo otro es que yo no diria que la carrera espacial no llego a nada,,, es mas, para mi es “EL” evento de los 60s… pero son opiniones.
Muy bueno el blog como es costumbre ya

Matias Mosquera dijo...

No estoy muy seguro y creo que es difícil establecer desde acá si hubo o no acuerdo, sin embargo tu interpretación parece ser más correcta. Es cierto que el Kremlin cedió por el bloqueo. El acuerdo, o primeriada, fue más bien entre Keneddy y sus fuerzas armadas, que querían invadir Cuba cueste lo que cueste. Mi imágen del acuerdo me quedó de una película que vi en donde Kennedy movió sus fichas y esperó. En la película muestran la visión casi apocalíptica de JFK, pero claramente usada para generar un impacto en el espectador cuando le llega la carta (Y no llamada) desde el Kremlin, avisando que los buqes rusos volvían.

Picoco dijo...

OJO.... que yo soy una maquina de decir gansadas.
De todas formas, si bien probablemente jamas sepamos como fue la cocina de este evento... al ver como se movieron las piezas es que yo digo que creo que no hubo "negociacion" alguna (y no lo digo solo porque no tenian forma de hablarse),, mas bien lo digo pensando que, en esas horas (sin el diario del lunes como se dice) la URSS parecia llevar la delantera., tener el sarten por el mango digamos... y cuando la cosa es asi no hay negociacion esta solo es muestra de debilidad de la parte que tiene la iniciativa)... pero se que no es este el lugar para discutir estas cosas.
Abrazo!

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